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domingo, 21 de agosto de 2016

Si dolce è'l tormento (4)

Si dolce è’l tormento
Hemos visto cómo la búsqueda expresiva de finales del siglo XVI hizo que en ciertos ambientes se mostrase interés por la práctica del canto a solo con acompañamiento de algún instrumento. Esta tendencia a una monodia emotiva llevó consigo el desarrollo de la técnica del bajo de acompañamiento: el bajo continuo, tan importante en el período barroco.
Aunque los compositores italianos habían producido monodias desde mucho antes (madrigales solísticos, arias estróficas, canzonetas y otras canciones en ritmos ligeros, similares a danzas), fue hacia 1600 cuando estas prácticas circunscritas a ciertas élites afloraron copiosamente tanto en la música de teatro como en la de cámara o iglesia, dando lugar, entre otras, a la música de cámara vocal que tratamos en este artículo, publicada en colecciones de madrigales, arias, diálogos, dúos y otras piezas similares.
Pasaron unos años y el canto para voz sola se convirtió en un género de gran consumo, de tal manera que esas piezas fueron más conocidas que la música de ópera, que se interpretaba pocas veces y ante auditorios restringidos. Estas musicalizaciones de pequeñas estrofas destinadas al consumo menudo, al entretenimiento ciudadano y posiblemente populachero— se cantaban por doquier y se publicaron en grandes cantidades (la Nuove musiche de Caccini fue la primera colección importante de ellas).
Este género ligero de scherzi, término que en el siglo XVII se utilizaba para designar una pieza vocal de carácter ligero para cantar con la guitarra, se difunde a partir de los años veinte, sobre todo en Venecia y en Roma.
En una de estas publicaciones, en 1624, aparecieron algunas composiciones monódicas de Claudio Monteverdi, concretamente lo hicieron en una miscelánea de Carlo Milanuzzi: el Quarto scherzo delle ariose vaghezze, Venecia, 1624, donde encontramos tres “arias” monteverdianas. Si dolce è’l tormento —Es tan dulce el tormento—, una de estas arias para soprano y continuo, “por su talante melancólico y su inmediatez melódica [...] se ha abierto un hueco entre los hits monteverdianos” (Stefano Russomanno): ya verán, cuando la escuchen: una canción con las características que acabamos de resaltar en la monodia del gran Monteverdi.
En la portada del Quarto scherzo… se anuncia, entre otras (la negrita es mía), “una cantata de Milanuzzi y otras arias del señor Monteverdi [...]” aclarando que las obras publicadas son “cómodas de cantarse a voz sola en el clave, chitarrone, arpa doble y otros instrumentos similares, con las letras del alfabeto con la tablatura [...] para la guitarra española” Entre las arias de Monteverdi, tres, se encuentra la canción que me pide Mariano.
Continuará.

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