SECCIONES

viernes, 9 de diciembre de 2016

Frans Brüggen

Hace dos años, en agosto los hizo, que murió Frans Brüggen, a los setenta y nueve años de edad. No me enteré entonces, y después... lo he ido dejando, pero aquí está. ¿Cómo puede habérseme pasado en su momento una noticia tan importante para mí? ¿El que se me haya pasado tendrá algo que ver con el tratamiento que por parte de los medios de comunicación se le suele dar a la cultura, a la música concretamente —y más a la música antigua—, en el país en que vivimos? Porque un servidor suele ver diariamente un par de informativos en televisión, y leer la prensa, y no solo un periódico, unos cuantos. ¿No publicaron la noticia? ¿Se me pasó por alto? Posiblemente lo segundo, no quiero ser mal pensado, pero…
Me enteré de su muerte, ya digo, posteriormente, echando un vistazo a la revista on line El arte de la fuga, y lo he visto, en Youtube —una imagen que me conmueve—, dirigir por última vez, en silla de ruedas y con una sonda saliendo de su nariz; y es que… lo que dice el comentarista de la revista:
[…] un Frans Brüggen que hasta el último momento se resistió a dejar la práctica musical, aun cuando la salud hacía tiempo que le había dejado. Es lo que se llama morir con las botas puestas. ¡Bravo, maestro!
En otro comentario, leo:
Más que ser “el último concierto filmado de Frans Brüggen” es la última nota que dirigió. Si se dan cuenta, es la propina final del concierto de Amsterdam, su último concierto. El dato hace todavía más valiosas estas imágenes.
Frans Brüggen (1934 - 2014),  desde sus comienzos, mediado el siglo XX, fue uno de los grandes de la Música, el fundador en 1981 de La Orquesta del Siglo XVIII y uno de los pioneros de la interpretación con instrumentos originales y criterios historicistas, junto, para mí, a Nikolaus Harnoncourt y Gustav Leonhardt. Aunque también tocaba el traverso barroco, es el primer virtuoso famoso de flauta de pico, de la que es considerado padre y primer gran divulgador. La estudió con Kees Oten, obtuvo un primer premio en el Liceo musical de Amsterdam y, después, con solo 21 años, fue profesor en el Conservatorio de La Haya. Sembró en muchos alumnos, algunos sobresalientes, como Walter van Hauwe y Kees Boeke.
Quizás muchos de ustedes lo conozcan de tiempos más recientes, más mayor y como director de orquesta.
Cuando, hace ya muchos años, compré y tuve en mis manos el estuche con doce CDs Frans Brüggen Edition. Vol. 1-12 The art of the recorder, publicado por Teldec, supe que estaba en posesión de algo grande, precisamente porque estudiaba flauta de pico, porque Frans Brüggen es un dios en ese campo y por el repertorio que hay en la cajita.
Sí, ya sé que hay quienes creen que ya estaba superado como intérprete, que después del maestro holandés el mundo de la flauta dulce ha evolucionado mucho, pero todos estamos en deuda con el primero de los grandes. Observen, si no, en la foto siguiente, qué se podía encontrar en esos doce cedés cuya caja de cartón he tenido que reforzar más de una vez.
Para que escuchen — y vean— cómo tocaba la flauta de pico el gran maestro he elegido una de las doce Fantasías para flauta travesera sin bajo, de Georg Philipp Telemann, que, aunque originales para traverso, como especifica el título, transportadas, forman parte del repertorio obligado de la flauta dulce. Les pongo a continuación, concretamente, la tercera.

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