—¿Te has preguntado alguna vez por qué, con cierta frecuencia, se vincula —tú sueles hacerlo— el auge de la extrema derecha con la desinformación?
—Sí, ¡claro que me lo he preguntado!, y más de una vez, diría que lo he hecho de vez en cuando, aunque ya no necesito preguntármelo.
—¿Y eso?
—En absoluto, porque ahora lo tengo muy claro, y cada día que pasa… más aún.
—¿Sí?
—Totalmente.
—A ver… desembucha.
—Sí, estoy convencido de que ambos asuntos se relacionan y, también, de que lo hacen estrechamente, y ello porque los veo a menudo cogidos de la mano, incluso abrazados fraternalmente; y veo esa relación en una clara proporcionalidad inversa, ya que observo que a menor —y a peor— nivel de información, es mayor y mejor el campo de cultivo para el avance de la ignorancia, y, por lo tanto, para que las irracionales teorías de la extrema derecha campen a sus anchas y sean tan aceptadas.
—¿Eso crees?
—Firmemente: es lo que conlleva la falta de una formación mínimamente aceptable, que, y continúo con el símil del cultivo agrícola, es tierra bien abonada para los disparatados y literalmente increíbles puntos de vista de esa gente tan obtusa.
—Muy tajante, ¿no?
—Probablemente. Te lo acepto. ¿Lo quieres más suave? Quizás te parezca mejor cómo lo dice, cómo aborda esta idea, casi perifrásticamente, Máximo Pradera. Pon atención:
No hace falta ser ignorante para ser retrógrado, pero ayuda mucho*
—Bueno…, así…, matizado…, mejor, más digerible.
—Pues me alegro.
* En una entrevista que le ha hecho hace poco Laura García Higueras para eldiario.es, concretamente el 24 del 04 de 2026.
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