SECCIONES

viernes, 7 de enero de 2022

Contraste

Aunque tiene aspecto de joven, de muy joven, no lo es, pues está ya en los cuarenta, justo a un escalón del portal de entrada a la década. Y mientras prepara unas oposiciones que hasta ahora ha desechado, se dedica a impartir clases particulares de matemáticas, de física, de química…, asignatura esta última cuya especialidad cursó, acabó los estudios de licenciatura y obtuvo el premio extraordinario fin de carrera, con una calificación media superior al nueve, y con veinticinco matrículas de honor en su haber. Después se doctoró, con una investigación de laboratorio que resumió en un trabajo de cuyo largo título —tomé nota del mismo en su momento— solo se mantiene en mi memoria la palabra «ariloximas».

Por su labor de profesor particular (me consta que dado de alta como trabajador autónomo) cobra, por unas clases que se prepara a conciencia (lo digo para que se tenga en cuenta el tiempo y el esfuerzo necesarios para hacerlo), la muy módica cantidad —que a un servidor le parece ridícula— de quince euros la hora, y a la cifra total del precio de la clase, no a cada hora, suma tres euros más si, pongamos por caso, tiene que desplazarse a Murcia o a Orihuela. Y todo legal, todo en A, todo facturado y todo declarado al fisco.

Actualmente, entre su alumnado figura la hija de una profesional de la psicología a la que nuestro ya no tan joven profesor de clases particulares visita periódicamente en su consulta desde hace años, en sesiones que paga no recuerdo bien si a razón de setenta u ochenta euros la hora, y no sé si en A o en B (me temo que en lo segundo; podría preguntarlo y enterarme, pero ahora no me parece tan relevante y prefiero no entrar en ello).

Es lo que hay, son los tiempos que corren, son los valores que predominan en esta asalvajada sociedad capitalista, la de la ley de la oferta y la demanda, la del poder del dinero, la de lo tomas o lo dejas, en la que todo un doctorado cum laude en ciencias químicas cobra por su trabajo menos de la quinta parte que una licenciada en psicología por el suyo.

 

1 comentario:

  1. PEPE, es tan degradante, tan deprimente y tan injusto que tras una arrera universitaria muy compleja y costosa, conocida por mí muy bien, un Doctor en ella se encuentre en una situación que jamás se debe producir en una España que, en tiempos del dictdor, sí, se despreciaba el saber pero, en la actualidad la falta de mentes lúcidas se aprecia por todas las esquinas por la falta de ellas. CSIC, Instituciones en las que los científicos son necesarios, ¿Cómo desperdizar a personas como esta? INCREÍBLE.

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