SECCIONES

miércoles, 1 de abril de 2015

Paula, Ángela y Schubert

Paula y Ángela a 4 manos
Sí, ya sé que todavía no pueden interpretar obras como la que hoy traemos a Abonico, pero a su abuelo le gusta fantasear con la idea de que un día lo puedan hacer, y para ello estamos trabajando, poniendo granitos de arena, arrempujando, como todavía dicen algunas personas por aquí.
¿Que son cosas de abuelo ñoño a quien se le cae la baba con solo contemplar a sus nietas sentadas al piano?: cierto. Pero recuérdenlo en el futuro, manténganlo en su memoria para cuando, pasado el tiempo, vean y, sobre todo, escuchen (Michel Chion utiliza el término audiovisión) tocar a las dos hermanas, juntas, en el mismo instrumento, a 4 manos: como unas auténticas Gasol de la interpretación pianística. Entonces podrán decir que su abuelo ya lo “sabía”, ya lo “audiovisionaba”.

Máxima concentración
Observen, en la foto de arriba, la concentración de las dos niñas siguiendo las directrices del encantado abuelo. La imagen canta por sí misma: ¿No les llega al oído, apreciados lectores-escuchantes, el trémolo que hace Ángela —en primer plano— en la zona aguda del piano?; fíjense en la óptima colocación de su mano derecha.

Nota pedagógica: Paula, la mayor, sabe, porque se lo ha enseñado su abuela Toñi, que la zona aguda, las teclas de la derecha, son los pío-pío (para ella es pío-pío toda ave: gorriones, palomas, pollitos…); la zona media, central, del piano, representa a la mamá de los pío-pío, la gallina; y la zona más grave, a la izquierda, al lobo.
Y ahora observen en la fotografía siguiente el muy meritorio titánico esfuerzo que, debido a su tamaño, tiene que hacer Paula para llegar a lo más profundo del registro grave del piano —al lobo—, y ello sin descuidar el tempo de la obra y sin caerse de la banqueta: todo un alarde.

Paula, hacia los graves, arriesgando el físico
Piano a 4 manos
Llamamos tocar a cuatro manos, refiriéndonos al piano (en mis tiempos también se daba en las parejas de novios en que del individuo en cuestión se decía que parecía un pulpo), a la modalidad en que dos pianistas, con una compenetración máxima, interpretan en el mismo teclado: el de un solo piano; porque si lo hacen en dos instrumentos, aunque también sumen en total cuatro manos, se trata de una obra para dos pianos.
El piano a cuatro manos, una modalidad bastante ligada al ámbito del entretenimiento doméstico (hermanos, padres, hijos…, en todas las combinaciones posibles) potencia las posibilidades del instrumento, pues aumenta su capacidad polifónica, ya que son 20 los dedos —4 manos— que actúan sobre su teclado, que, no lo olvidemos, tiene 88 teclas (siete octavas y media).
Una Fantasía de Schubert
Para piano a 4 manos se han transcrito óperas, sinfonías, cuartetos…, pero también se ha compuesto música específica, original, para esta modalidad, de la que vamos a destacar y ofrecer en Abonico un fragmento (corto, para no cansar; quienes estén interesados pueden encontrar completas fácilmente esta y otras interpretaciones) del primer movimiento de la bellísima Fantasia en Fa m, D 940, de Franz Schubert, compuesta en 1828, para una alumna, dicen que un amor no correspondido.

Schubert, por Wilhelm August Rieder

Se trata de una conocida obra maestra del piano a cuatro manos —y de la música en general—, del que es gran representante el compositor austriaco (otros compositores que cultivaron esta modalidad: Johann Christian Bach, Mozart, Schumann, Brahms, Debussy, Ravel…). La interpretación que elegimos es la de la pareja formada por la portuguesa Maria João Pires —lo más de lo más, con perdón— y el brasileño Ricardo Castro, en grabación para el sello amarillo, Deutsche Grammophon.
Pires y Castro

Otras interpretaciones: Maria João Pires y Hüseyin Sermet, Murray Perahia y Radu Lupu, Emil y Elena Gilels (padre e hija), Christoph Eschenbach y Justus Frantz...

Aquí está la audición:

video



1 comentario:

  1. Pepe, acabo de escuchar la música interpretada por tus nietas y me ha maravillado el sincronismo perfecto y psicomotriz de las cuatro manos con la armonía de los polluelos, su mamá gallina y el lobo. Es una interpretación que deberías grabar para poder escucharla en todo el mundo. Creo que a Maria João Pires y Ricardo Castro les han aparecido dos grandes contrincantes en la perfección interpretativa del difícil piano a cuatro manos. Ha sido una delicia escucharlas mientras leía tu perfecta explicación.

    Un abrazo para ti y un beso a tus nietas, Pepe.

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