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viernes, 10 de julio de 2026

¿ESTÁN VERDES?

Con el tiempo que hace que la defiendo, ya no sé si es mía la idea (puedo haberla tomado prestada hace ya mucho y no acordarme ahora de dónde ni de quién) de que el tiempo —el de cada uno— es demasiado valioso como para despilfarrarlo yendo tras el dinero, como para perderlo buscando una riqueza material excesiva. 

Viene esto a cuento ahora que, leyendo, pienso que, a lo largo de los tiempos, algunos de los «listos» de turno han preguntado a algunos de los sabios del mismo turno, con retintín, con recochineo, que, cómo siendo tan inteligentes y sabiendo tanto, se encuentran tan poco sobrados de medios económicos.

Al respecto, cuenta Montaigne en uno de sus Ensayos que ya se lo preguntaron al presocrático Tales de Mileto (que, por cierto, criticaba el destinar demasiado esfuerzo al enriquecimiento económico), supongo que acusándolo de que como él no lo había podido conseguir, se excusaba diciendo, como la zorra de la fábula, que las uvas estaban verdes.

Y el milesio, queriendo demostrar lo equivocados que estaban, 

y poniendo por una vez su saber al servicio del beneficio y de las ganancias, organizó un comercio que produjo más riquezas en un año de las que en toda una vida podrían producir los más experimentados en aquel oficio.

Montaigne, Michel de: «Del magisterio», Ensayos. Madrid: Cátedra I, 1985, pág. 186.

 

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