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viernes, 6 de marzo de 2026

El parto de los montes

«¡Y la montaña… parió un ratón!». Es lo que, proveniente de una fábula —en realidad… de más de una—, me viene a las mientes ante las primeras noticias que tratan de la publicación —tras días anunciando el acontecimiento a bombo y platillos— de los documentos que, referentes al 23 F, han permanecido «protegidos» hasta ahora.

La fábula, muy breve, relata cómo los montes dan terribles signos de estar a punto de dar a luz, infundiendo pánico a quienes los escuchan. Sin embargo, después de señales tan asombrosas, los montes paren un pequeño ratón. La fábula, y la expresión "el parto de los montes", se refieren por lo tanto a aquellos acontecimientos que se anuncian como algo mucho más grande o importante de lo que realmente terminan siendo. (Wikipedia, 27-02-2026).

La moraleja que se suele extraer de esta historia (que me recuerda, a su vez, el dicho popular «mucho ruido y pocas nueces») se refiere a hechos que se anuncian con gran rimbombancia como grandes acontecimientos, sí, como algo mucho más grande o importante de lo que acaba siendo.

Traigo aquí la versión de Félix María Samaniego, de la que excluyo los últimos versos, los de la moraleja, por no venir a cuento ahora, ya que en ellos el gran fabulista se refiere en concreto a los escritores de «estilo fanfarrón y campanudo».

EL PARTO DE LOS MONTES

Con varios ademanes horrorosos

Los montes de parir dieron señales:

Consintieron los hombres temerosos

Ver nacer los abortos más fatales.

Después que con bramidos espantosos

Infundieron pavor a los mortales,

Estos montes, que al mundo estremecieron,

Un ratoncillo fue lo que parieron.

[…]

Samaniego, Félix María: Fábulas.

Edición de Ernesto Jareño.

Madrid, Castalia, 1975, pág. 91.

 

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