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sábado, 4 de junio de 2016

La Trucha (1)

El término alemán lied —plural: lieder significa canción (también significa poema lírico y estrófico, y, también, canción que tiene ese poema como letra); pero, en el mundo de la música, el término lied suele designar habitualmente la canción para voz solista y acompañamiento de piano de compositores románticos alemanes y austriacos del siglo XIX. Y en un sentido más amplio se refiere a cualquier canción que parta de un texto poético alemán para voz(-ces) sola(-s) o para voz(-ces) con instrumento(-s).
La estructura musical del lied depende generalmente del poema para el que se hace la música, y así encontramos lieder estróficos (los más sencillos, con la misma música para todas las estrofas), lieder estróficos modificados (con algún cambio —tonalidad, modo…— en alguna/s estrofa/s), lieder de forma ternaria (ABA, conocida como forma lied), y lieder transcompuestos, cuya música sigue libremente el poema, sin esquema claro que se repita.
El primer compositor importante de lieder, realmente la primera cumbre, fue el austriaco Franz Schubert (1797-1828), que creó más de 600, muchos con letra de grandísimos poetas —Goethe, Schiller, Heine…— y trató en ellos la más amplia gama de estados de ánimo y sentimientos (la naturaleza, el amor y la muerte parecen sus temas predilectos); también fue pionero en elevar la importancia del piano más allá de mero soporte armónico para la voz, equiparándolo a ella en muchos casos. Además, podemos considerar a Schubert el mayor entre los compositores contemporáneos de Beethoven. Otros grandes autores de lieder son Schumann, Brahms, Wolf, Richard Strauss, y Mahler.
Schubert, por
Wilhelm August Rieder
Die Forelle (en español, La Trucha), op. 32, D. 550 (c. 1817) es uno de los lieder más famosos de Schubert. El texto es de Christian Friedrich Daniel Schubart (1739 - 1791), organista, compositor y poeta alemán. Schubert hizo varias versiones de esta canción, que pronto se extendió entre el público vienés, se popularizó y ha pasado a ser una de las obras habituales del género.
La letra cuenta, desde el punto de vista de un observador, la historia de una trucha alegre, juguetona, en un arroyo, y de un pescador que la mira desde la orilla y quiere atraparla. Piensa el observador que la trucha no picará el anzuelo mientras el agua esté limpia, pero el pescador la enturbia y la trucha queda enganchada, dejando al observador con mal cuerpo.
Los que gustan del descriptivismo en la música, pueden relacionar el piano con la corriente del agua, y la melodía con la placidez de la trucha, que se “enturbia” en la tercera estrofa.
Son muchas las versiones destacables que hay de esta obra, tanto de voces masculinas como femeninas: Dietrich Fischer-Dieskau, Hermann Prey, Fritz Wunderlich, Elisabeth Schwarzkopf, Christa Ludwig, Renée Fleming, Sumi Jo… y la que Abonico elige para la ocasión, la del tenor inglés Ian Bostridge, “uno de sus intérpretes más conmovedores” (Arnoldo Liberman), acompañado al piano por su compatriota Julius Drake. Aquí la tienen:

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