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sábado, 7 de mayo de 2016

La meditación de Massenet

La última primavera o, también, El violinista que vino del mar (Ladies in Lavender en el original) es el título de una película británica de 2004, un drama escrito y dirigido (debutante en esta segunda faceta) por Charles Dance, con un guion basado en un cuento de William J. Locke.
1936, Cornualles, suroeste de Inglaterra, un rincón al margen de los graves acontecimientos europeos. Dos hermanas ya mayores, Janes y Ursula Widdignton (interpretadas por dos grandísimas actrices: Maggie Smith y Judi Dench) descubren junto a su casa, en la playa, a un joven náufrago (personaje interpretado por el actor hispano-alemán Daniel Brühl) y salvan su vida, lo alojan en su casa, lo cuidan y lo miman.
Aunque desmemoriado, pronto descubren, casualmente, su profesión: violinista. Una pintora vecina de las dos damas y más joven que ellas, Olga (la actriz inglesa Natascha McElhone), que escucha cómo toca, lo anima para que viaje a Londres. Resulta que el violinista es Andrea Marowski, un joven polaco, de Cracovia, que, huyendo de una Europa prebélica y del antisemitismo, para empezar una nueva vida, fue arrojado por la borda del barco en que se dirigía a América. Para sus anfitrionas (que se han “enamorado” del personaje) su marcha supone un duro golpe, pero al final van a verlo tocar en el Royal Albert Hall.
Quiero resaltar una de las melodías utilizadas en esta película: se trata de “Meditación”, que pertenece a la ópera Thais, del compositor francés Jules Massenet (1842-1912), llamado malintencionadamente La fille de Gounod (La hija de Gounod) por considerarlo heredero de Charles Gounod. Massenet fue atraído por el teatro y famoso por sus óperas, muy populares a finales del siglo XIX y principios del XX. Dicen los críticos que con tres de ellas (Manon, Werther y Thaïs) demostró su maestría y se ganó la aceptación del gran público.
Massenet
Llevo muchos años prendado de esta melodía, y ahora la elijo para compartir, con los seguidores de Abonico interesados en ello, su extraordinaria belleza, su magia. Así pues, vean, en primer lugar, el trocito que he cortado de la película en el que podemos escuchar un fragmento de la melodía:
Aunque Daniel Brühl estudió su papel de violinista (algún ingenuo exagerao afirma que “estudió” violín), evidente y lógicamente no es el intérprete real de la obra; lo es el famoso violinista estadounidense Joshua Bell, —en las “páginas” de Abonico, en Bell en el metroacompañado por la Royal Philharmonic Orchestra, bajo la direccción de Nigel Hess, el autor de la banda sonora. Aquí tienen su interpretación, ahora completa (cinco minutos, no se alarmen):
Otras interpretaciones recomendables —busquen y disfruten—, a cargo de grandes violinistas, son las de Nathan Milstein (el primero del que recuerdo haber escuchado, in illo tempore, esta obra), Jascha Heifetz, Arthur Grumiaux, Anne-Sophie Mutter, Itzhak Perlman, Maxim Vengerov, Janine Jansen, Sarah Chang, Renaud Capuçon… Y con otros instrumentos: Yo-Yo Ma y Gautier Capuçon (cellistas), James Galway (flauta), Sergei Nakariakov (trompeta)...

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