SECCIONES

viernes, 27 de febrero de 2026

Cabezas

Cabezas que piensan y cabezas que embisten.

De diez cabezas, nueve

embisten y una piensa.

Nunca extrañéis que un bruto

se descuerne luchando por la idea.

Machado, Antonio: Proverbios y cantares.

Madrid: El País, 2003, Pág. 15.

¿¡Una de cada diez!?

Y crees, ¡cómo no!, que la tuya es de las que piensan; y para demostrártelo te impones el ejercicio de reflexionar sobre la realidad que te ha circundado en cada momento hasta ahora, en su gente, sobre todo en aquella a la que has conocido y conoces mejor, y… llegas a la conclusión de que pudiera ser excesivo el porcentaje de cabezas pensantes que dio don Antonio.

 

viernes, 20 de febrero de 2026

Escroleando

En la conversación que mantenemos acerca de los muchos titulares que, sobre la felicidad y las formas de llegar a ella, te encuentras cuando andas escroleando en el móvil, me sorprende (aunque no tanto: diría que, de alguna manera, me lo esperaba) tu idea de que, para ser feliz en la vida, es muy importante, entre otras cosas, haber tenido suerte en el sorteo, en el azaroso y desigual reparto de cerebros que te ha deparado la tómbola de la misma, lo que no quiere decir —te apresuras a aclarar— que sea ventajoso para ello poseer uno de alto rendimiento, de alto coeficiente; quizás… todo lo contrario, pues probablemente sea mejor «disfrutar» de uno normalico tirando a bajo o realmente bajo, pues, por lo que sabes, la felicidad no va asociada, en proporción directa, al cociente intelectual.

 

viernes, 13 de febrero de 2026

Miguelito y su dedo

Me acuerdo ahora del extraordinario humor del grandísimo Quino, cuando me viene a la cabeza —no sé a cuento de qué— la imagen de una tira de Mafalda en la que se ve —la busco y me cercioro de ello— en la primera viñeta a uno de sus personajes habituales, Miguelito, que mira a lo lejos la torre de una casa al tiempo que tapa parcialmente su visión interponiendo el pulgar de su mano izquierda entre su mirada y la distante imagen de la torre.

—¡Sorprendente! ¡mi dedo es más grande que la torre de aquella casa! —le dice el chiquillo a Mafalda, que está junto a él e interviene a continuación con una pregunta:

—¿Sabés por qué lo ves más grande, Miguelito?

—¡Claro! —responde el niño de inmediato— porque el dedo es mío y me importa muchísimo más que la torre.

De una lógica aplastante: es evidente que el dedo es muchísimo más pequeño que la torre, pero… es SU dedo.

 

viernes, 6 de febrero de 2026

El palo y la zanahoria

Dice la filósofa Victoria Camps, una autoridad en la materia, que

Buscamos la píldora de la felicidad pero no existe; es una búsqueda que dura toda la vida.

Mestres, Marc, 08-05-2025, La Vanguardia: «Victoria Camps, filósofa de 84 años: “Buscamos la píldora de la felicidad pero no existe; es una búsqueda que dura toda la vida”».

Y a ti, pesimista a tu pesar, pronto, te viene a la cabeza que esto es como lo del palo y la zanahoria; sí, que siempre te van —te vas, mejor dicho— arreando, espoleando, azuzando, «animando» con ese palo imaginario… pero nunca consigues alcanzar la zanahoria: apenas…, y de vez en cuando, algunos trocitos de la misma.

Aunque, en realidad, lo que quiere decir, lo que defiende la catedrática emérita de la Universidad de Barcelona (queda claro cuando sigues leyendo el artículo) es que

la verdadera felicidad no se alcanza con fórmulas mágicas, sino con esfuerzo, cultura y un trabajo constante de autoconocimiento individual y colectivo.

Amén.