SECCIONES

viernes, 29 de mayo de 2026

ESTRIPTIS

Son ya algo más de doce años los que Antonio viene alimentando, con periodicidad semanal, un blog que acaba de superar las 300.000 visitas; una bitácora en la que, cuando comenzó a escribir, pensaba que lo haría, más que nada, sobre música y pedagogía musical, creyendo que, como eso era «lo suyo», sería lo más asequible, y lo más sensato e interesante; pero no ha sido así, y lo suyo en Sottovoce, que es el nombre del blog, ha terminado siendo un casi periódico estriptis, ya que, si no toda las semanas, muchas de ellas se va mostrando, si bien parcialmente, en lo que escribe, y, de alguna manera, va destapando poco a poco interioridades, fragmentos, parcelas… de sí mismo; cierto que... con alguna ventaja, dice, pues, en el fondo, él y nadie más que él, decide —no sabe si con total consciencia— lo que quiere mostrar, hasta dónde quiere hacerlo, cómo y cuándo; además de que, si lo considera mejor o cree que le conviene, lo puede camuflar, tratar de disfrazarlo con más o menos disimulo (por ejemplo, adjudicándole su opinión personal a cualquier personaje de una supuesta ficción), con lo que, de alguna manera, al mismo tiempo que se muestra, se esconde: sí, se oculta, también parcialmente, unas veces por pudor y otras por falta de valor, una cobardía esta última que prefiere llamar prudencia.

¿No tienes la sensación de vivir en un escaparate? —me preguntan a veces—. Recuerdas a Simenon, que una vez, como reclamo de no sé qué periódico, se metió en una jaula de cristal y escribió una novela a la vista de todos con temas y personajes elegidos por el público. Pero tú no escribes una novela, cuentas tu vida. Y lo haces desnudándote cada semana a semana [sic] en directo delante de todos.

¿Me desnudo? Sí, pero solo hasta cierto punto. Muestro lo que quiero mostrar, ni un centímetro más. El mío es un striptease que evita ciertas intimidades, y no por censura o autocensura, sino porque ninguna realidad puede competir con la imaginación de los espectadores.

García Martín, José Luis: «Striptease semanal», Café Arcadia (blog), 18-02-2020.

 

viernes, 22 de mayo de 2026

CELTAS Y GALOS

Últimamente (bueno... quizás no tan últimamente) me he encontrado unas cuantas veces por la calle a un conocido del pueblo a quien creía algo más joven que yo pero que ha resultado ser de mi edad más o menos, alguien a quien apenas he tratado de adulto pero que recuerdo medianamente bien de cuando era niño. Aunque hace calor en estos días, lo veo con el cuello (zona de la garganta y parte superior del pecho) tapado bajo la camisa, bien cubierto hasta arriba; y pronto pienso: «¿traqueotomía?» (su apodo es —lo era ya de adolescente— el nombre de una marca de cigarrillos), lo que ahora me lleva a relacionar por enésima vez tabaco y cáncer, sobre todo en esa parte del cuerpo mencionada. Después se me ocurre preguntar por ahí y, en efecto, he acertado, lamentablemente.

Y esto me trae a la memoria la imagen de un vecino que tuve siendo niño, a quien conocí mucho mejor que al del párrafo anterior, un amigo que con el tiempo (entonces no tardábamos mucho en engancharnos a fumar) pasaría a ser el celtas, sobrenombre que hacía referencia al tabaco que, ya desde muy joven, fumaba excesivamente: celtas cortos (tuvo también desde bien pronto algún otro apodo con significado no más halagüeño, pero ahora no viene al caso). 

Ya de adulto, aunque todavía joven, el celtas hubo de ser operado de un tumor en la garganta, y ahora me lo imagino (por lo que me cuentan, pues estoy muchos años sin verlo) hablando con la ayuda de un aparato de apoyo a la fonación o escribiendo en alguna libretita aquello que, sin cuerdas vocales, no puede decir.

Por cierto, no hace tanto tiempo que me enteré de que aquella marca de cigarrillos españoles, Celtas, el tabaco conocido en mi juventud como el chester obrero, fue una respuesta (una réplica tosca, según Andrés Trapiello) a los famosísimos cigarettes franceses Gauloises.

Pocos cigarrillos ha habido tan famosos como los Gauloises, cuyo nombre procede del pueblo galo (gauloises es el plural de gaulois, adjetivo y sustantivo que en francés significa galo). Sí, se trata de los paisanos de Astérix y Obélix, que tan bien resistieron a los romanos según cuentan Uderzo y Goscinny en los muchos volúmenes de Astérix el Galo.

Así pues, lógica respuesta: ellos, los galos, y nosotros, los celtas. ¿Y por qué no los íberos?, me he preguntado alguna vez, o, mejor, los celtíberos, que engloba a los dos grandes pueblos prerromanos de la península. 

Después he caído en que sí hubo aquí una marca de cigarrillos de nombre englobador, los Peninsulares, pero no sé si tendría algo que ver con lo que acabo de contar, supongo que no.