Frase recogida (no recuerdo cuándo ni dónde) como de García Márquez:
No es cierto que la gente deje de perseguir sus sueños porque envejece, más bien envejece porque deja de perseguir sus sueños.
¡Qué bien queda!
Sin embargo…, no sé, a mí no me termina de convencer; me parece pobre, edulcorada…: me suena a autoayuda, a filosofía barata, sobre todo ahora que envejezco como mejor puedo, no como quiero, y que procuro continuar aspirando aún —cada vez menos, es obvio— a algunas metas que considero todavía a mi alcance.
No sé por qué, pero se me ocurre —tiene toda la pinta— que esta frase atribuida a García Márquez —y no es que quiera negar su autoría— bien pudiera ser un dicho popular del país del escritor, Colombia, o de algún otro lugar de su entorno; ya se sabe… refranes, máximas, sentencias… que les vienen de perillas a gentes con bocas desdentadas o dentalmente débiles.