Titular reciente de prensa (El País, 23/05/2015):
¡Qué crueldad despliegan, a veces, los niños contra sus
semejantes, contra los rechazados por el grupo!, incluso contra sus
propios compañeros. ¡Pobre de aquél con el que la tome el
cabecilla del clan, el cabroncete de turno!, porque,
inexorablemente, dirigirá sus pasos y los de la troupe a
hacerle la vida imposible.
Cuando un servidor era niño, uno de los “espectáculos”
infantiles —y no tan infantiles— más desoladores que recuerda
era el conocido como “hacer el aparejo” a alguien.
Hacer el aparejo:
acto obsceno que efectúan los muchachos a otro, al que dejan al
descubierto, contra su voluntad, las partes genitales,
ensuciándoselas con saliva, barro o excrementos. (Diego
Ruiz Marín,
Vocabulario
de las hablas murcianas.
Diego Marín, 2007).
Aquí, en la Santomera de mi infancia, el aparejo (“una cabronada
típicamente murciana”, decía Jaime Campmany)
consistía en bajarle los pantalones, y calzoncillos si llevaba, al
pobre desgraciao que le tocaba en la rifa de la mala suerte; a
continuación, con violencia si se resistía —que era lo normal—,
escupirle en los genitales y echarle tierra para lograr un amasijo de
barro. No recuerdo que fueran utilizados excrementos para el
revoltijo, quizás en mi época ya se había refinado la “operación”.
Y todo esto hecho en grupo, con las consiguientes risas y comentarios
vejatorios, algunos de ellos referentes al tamaño de la pilila; si
tenía la poca suerte de no tenerla de la medida estipulada normal o
superior, podía quedar marcado para siempre. Todavía he escuchado,
recientemente, algún relato al respecto, de alguien que, por lo
visto y escuchado, sigue siendo tan bruto como lo era de niño.
—Poh si a ese le hicimoh el aparejo cuando éramoh chiquilloh…
—dice divirtiéndose todavía el individuo, y añade, separando
enfrentados los dedos índice y pulgar de la mano izquierda unos
pocos centímetros para señalar una corta distancia— ¡y tenía
una pichiquia…!
¡Pobre aparejado!
En mi pueblo se decía ' Agarejo' .Pero claro también en mi pueblo los saltamontes eran 'sala-
ResponderEliminargustines' y cuando fui al tuyo ( solo doce kilómetros los separan ) eran 'charates' .
Un saludo , Antonio.
También conocido en otros lugares como "agarejo" ó "gargarejo", yo siempre lo he conocido como el gargarejo imagino que vendrá de gargara ó garapo (lapo forzado por la garganta)
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