SECCIONES

domingo, 9 de octubre de 2022

Rara vez…

Después de mucho tiempo buscando la exactitud literal de una cita, por fin he dado con ella, casi cuarenta años después de la primera vez que leí el libro del que no recuerdo cuándo tomé nota de la misma: «Pocas veces una enseñanza musical mal orientada resulta inocua» dice Violeta Hemsy de Gainza en La iniciación musical del niño (Buenos Aires: Ricordi Americana, 1964, pág. 63), una frase que, con el tiempo, desconectado de la literalidad del original, se había almacenado en mi cabeza como más general y escueta, pues había quedado así: «Rara vez una mala educación resulta inocua», que, por cierto, me gusta más (desde ahora la hago mía), y así exactamente, como una sencilla y certera máxima, la he pronunciado muchas veces ante mi alumnado, sobre todo en mis clases para maestros de Educación Musical, convirtiéndola desde hace ya muchos años en una de mis citas favoritas en pedagogía, tanto musical como general.

 

viernes, 30 de septiembre de 2022

Gilipolling

No nos equivoquemos, se trata de inventar y utilizar nuevas palabras y expresiones (de sonoridad esnob, rimbombante y en pocas ocasiones en nuestra propia lengua: cool, celebrity, fake, coach, working, runner, fake news, on fire, happy flower, community manager…) muchas veces para denominar actividades en auge, de moda, y a menudo sin que ello obedezca a la ausencia de palabras y expresiones que las denominen o puedan denominar en nuestro vocabulario, sino más bien al gilipollismo imperante, más concretamente, y sobre todo, al de sus primeros practicantes.

Pensando ahora en esto, me recuerdo, hace ya casi cincuenta años, explicando a mi alumnado qué es un neologismo, y ocupa un lugar especial en mi memoria el énfasis que ponía, lo que insistía entonces, en los neologismos superfluos, que, intencionadamente, solía mezclar y relacionar con los eufemismos.

 

viernes, 23 de septiembre de 2022

Esaborío

Leyendo Dicen los síntomas, de Bárbara Blasco (Tusquets, 2020), veo escrita la palabra «desaboridas» y noto que se enciende una lucecita en mi cabeza, pues, aunque el término «desaborido» no aparece, tal cual, en mi vocabulario personal, sí lo hace «desaborío», y más aún… ese «esaborío» que en mi infancia tantas veces oí decirle a alguien o decir de alguien. Y me acuerdo de haberlo oído con diferentes matices semánticos, pues, en el decir de la gente, ese alguien, podía «ser» esaborío o «estar» esaborío, incluso, «volverse» un esaborío.

Y, ya metido en faena, pronto se me ocurre que «desabrido», que me viene a la cabeza y relaciono con «desaborido», puede ser una síncopa del mismo.