SECCIONES

viernes, 22 de septiembre de 2023

Shakuhachi

Asistí, hace ya muchos años, en el Conservatorio Superior de Música de Murcia, a un interesante concierto bastante interactivo con el público asistente, un evento que tuvo como protagonista al shakuhachi, un original instrumento perteneciente al enorme mundo de las flautas. El intérprete era norteamericano y conservo de aquel acto un recuerdo muy bueno, y también una grabación en vídeo VHS en tan malas condiciones que no creo que merezca la pena digitalizar ahora.

Bien... pues lo que más me sorprendió del concierto no fue el instrumento en sí, que también, sino lo que el intérprete (buen sonido, buena técnica y buen gusto para la interpretación) hizo con él, ya que, bien con el shakuhachi solo, o conjuntándose con la flauta de pico y/o la travesera, el instrumentista interpretó, entre otras, de las que no me acuerdo, música barroca, de la que sí recuerdo vagamente alguna sonata o fantasía de Telemann.

El shakuhachi es una flauta japonesa elaborada en una gruesa y más bien algo pesada caña de bambú con varios nudos a la que se le laca el interior, resultando un tubo abierto por ambos extremos, en uno de los cuales, el de la embocadura, lleva un pequeño corte biselado hacia el que hay que orientar el aire soplado; a mí me recuerda, salvando las distancias, a una gran quena. Consta de cinco agujeros, cuatro de ellos taladrados en la parte delantera —equidistantes y bastante espaciados entre sí—, y uno en la posterior. Hay shakuhachi de distintos tamaños, pero su longitud normal es de 54,5 cm, y tiene por término medio un diámetro de 4,5 cm.

Por delante
 

Por detrás

Bisel de la

embocadura

Se toca en posición vertical, con una técnica difícil de dominar, y ofrece muchas más posibilidades musicales de las que aparenta su sencilla construcción, ya que, a pesar de estar supuestamente pensado para una escala pentatónica, se pueden conseguir, mediante la aplicación de procedimientos diversos —posiciones de horquilla, tapado parcial de orificios, intensidad de soplo...—, los doce grados cromáticos de cada una de las dos octavas completas que alcanza, que es más o menos la extensión de una flauta de pico. En el shakuhachi resalta la belleza del sonido, con un timbre excepcionalmente dulce, mucho más amplio y potente en el registro grave que en el agudo, que es más frágil.

Para la audición he seleccionado y cortado un fragmento de un vídeo protagonizado por el mismo genial instrumentista que conocí en el conservatorio de Murcia, el virtuoso John Kaizan Neptune, que interpreta «Summertime», un tema de George Gershwin.


 

viernes, 15 de septiembre de 2023

Largavistas

Así, en plural, «largavistas», en vez de «largavista», escuché muchas veces en mi infancia referirse a los prismáticos; y le veía sentido al asunto, pues, en realidad, se trata de un utensilio que sirve para alargar la vista, o, mejor dicho, para acercar a la misma lo mirado cuando está a cierta distancia, y así poder verlo mejor.

He creído, durante muchos años, que «largavistas» probablemente fuera un término utilizado solamente aquí, en el pueblo, o, como mucho, en esta zona de la huerta de Murcia, pero recientemente me he encontrado la palabra en una obra literaria, de autor argentino, que me la ha traído de nuevo a la cabeza; por lo que acabo buscándola en el diccionario de la Real Academia Española, donde leo que, en efecto, «largavista», en singular, se utiliza en Argentina, Uruguay y Venezuela para llamar —y esto lo aderezo yo— a lo que aquí, en plural, «largavistas» (Vocabulario de las Hablas Murcianas. Diego Ruiz Marín, Murcia, Diego Marín, 2007), conocemos como «prismáticos, gemelos». Según la RAE, en Argentina y Venezuela, también significa «catalejo», que sirve, igualmente, para lo mismo: para alargar la vista.

 

viernes, 8 de septiembre de 2023

Eliot Gardiner

He leído recientemente en El País (EFE, 31-08-2023) que «El director de orquesta Eliot Gardiner suspende sus conciertos para someterse a terapia por agredir a un músico».

El genial director de orquesta, toda una leyenda por sus interpretaciones historicistas —con criterios e instrumentos de la época— de grandes músicos, como Monteverdi, Bach, Mozart, Beethoven…, «tras ser acusado de haber golpeado a un cantante que había salido del escenario en la dirección equivocada», se ha retirado de todos sus compromisos musicales hasta el próximo año y se está sometiendo a terapia especializada para combatir su violenta agresividad.

Mitificamos a determinadas personas, de quienes nos cuesta trabajo creer que sean capaces de realizar acciones disparatadas que en otras no nos lo parecerían tanto. Jamás se me habría pasado por la cabeza que el, por lo visto, fácilmente irritable John Eliot Gardiner, que en este caso dice lamentar «profundamente haber perdido los nervios», fuera capaz de agredir físicamente a nadie (verbalmente sí que me lo puedo imaginar echando un buen rapapolvo a cualquier músico o grupo de músicos bajo su dirección), y ahora me entero de que no es la primera vez que se le va la cabeza y pierde el control de sus actos, según he leído en la prensa a raíz de lo ocurrido con el cantante que no salió del escenario por el sitio adecuado, por el correcto para el gran director. 

 

viernes, 1 de septiembre de 2023

El Idioceno

antropoceno, na

1. adj. Geol. Dicho de una época: Que es la más reciente del período cuaternario, abarca desde mediados del siglo xx hasta nuestros días y está caracterizada por la modificación global y sincrónica de los sistemas naturales por la acción humana. U. t. c. s. m. (Diccionario de la Real Academia Española. Consulta en línea, 27-08-2023).

Todo un acierto el uso del término Antropoceno; pero no hace tanto me he encontrado con un palabro, Idioceno, irónicamente asignado al mismo período de tiempo, aquel en el que la humanidad —unos más que otros— se pasa por el arco del triunfo la adopción de las medidas necesarias para evitar —para paliar, en lo posible actualmente— el máximo problema que padecemos, y que padeceremos mucho más en el futuro, muchísimo más: el del cambio climático.

Científicos de muchas disciplinas han propuesto llamar Antropoceno a la época geológica actual para dejar constancia de los impactos que el ser humano está dejando sobre el planeta. Inspirados en la Guía del Autoestopista Galáctico, en un post anterior sugerimos un nombre alternativo, Idioceno, para reflejar no sólo estos impactos sino el comportamiento extravagante de una especie, supuestamente inteligente, que parece emperrada en culminar un disparatado suicidio colectivo llegando al extremo de negar la evidencia científica. (campos, Ana, hortal, Joaquín y valladares, Fernando: «Defender la democracia en el Idioceno», 04-08-2023, elDiario.es).

Así que… ¿Antropoceno?, sí, pero creo que hay razones de peso para calificarlo también —sobre todo en estos últimos años— como Idioceno.