SECCIONES

viernes, 21 de octubre de 2022

Miedo

«A la decadencia física de un hombre se le suma su miedo a la vida», leo que dice José Carlos Llop (La escafandra, Barcelona: Destino, 2016, pág. 72), a lo que yo apostillaría que su miedo (y no a la vida sino a la vejez, y más en concreto a una vejez dura o, aún peor, insoportable) es debido precisamente a su decadencia. 

 

viernes, 14 de octubre de 2022

Antes y ahora

Me ponen de mal humor quienes arremeten contra «la mala educación de ahora» (ese «ahora» lo vengo escuchando desde hace muchos años). Aseguran estos arremetedores que, debido a una total permisividad (les gusta mucho decir eso de que no hay que confundir libertad con libertinaje), hoy en día se han perdido el respeto y los buenos modales, y lo dicen al tiempo que, ignorantes, ensalzan la para ellos buena educación de antes, y la ensalzan de tal manera… que llegan a bendecir —por lo visto los echan de menos— los supuestos beneficios del uso de la correa por los padres y del de la palmeta por los maestros.

Por eso me ha alegrado el día la lectura de esta noticia:

Los nacidos entre 1997 y 2012, que ahora tienen como mucho 22 años, se distinguen por ser menos problemáticos que los mileniales de la generación anterior: fuman poco, beben menos, consumen menos drogas y salen menos de noche; parecen más responsables, son más estudiosos, más familiares y mejores compañeros; y aunque seguramente sufren más ansiedad, parecen más sanos y se declaran más felices. (Llaneras, Kiko: «La generación Z tampoco es peor que las anteriores (aunque los adultos no lo crean)», El País, 29-12-2019).

 

domingo, 9 de octubre de 2022

Rara vez…

Después de mucho tiempo buscando la exactitud literal de una cita, por fin he dado con ella, casi cuarenta años después de la primera vez que leí el libro del que no recuerdo cuándo tomé nota de la misma: «Pocas veces una enseñanza musical mal orientada resulta inocua» dice Violeta Hemsy de Gainza en La iniciación musical del niño (Buenos Aires: Ricordi Americana, 1964, pág. 63), una frase que, con el tiempo, desconectado de la literalidad del original, se había almacenado en mi cabeza como más general y escueta, pues había quedado así: «Rara vez una mala educación resulta inocua», que, por cierto, me gusta más (desde ahora la hago mía), y así exactamente, como una sencilla y certera máxima, la he pronunciado muchas veces ante mi alumnado, sobre todo en mis clases para maestros de Educación Musical, convirtiéndola desde hace ya muchos años en una de mis citas favoritas en pedagogía, tanto musical como general.