SECCIONES

viernes, 21 de agosto de 2026

REFUGIOS

Me cuenta Antonio que anoche salió con una amiga y que cenaron en uno de los muchos lugares que para ello hay en la zona comercial de Nueva Condomina.

Pensando en lo poco que le gustan las aglomeraciones de personas, le pregunto si había mucha gente por la zona, y me dice que sí, que muchísima: un gentío; quizás —añade inmediatamente— porque allí la temperatura, garantizada por el aire acondicionado, es buena, y el personal, huyendo del calor extremo, se desplaza hasta el lugar para hacer alguna compra, para tomar algo, para ir al cine… o, simplemente, para pasear y ver escaparates, que le sale más económico. 

Al hilo de esta cuestión, hablamos de que estos lugares se han convertido en «refugios climáticos», una expresión —vengo fijándome últimamente en ella— asociada al cambio climático, que se suele aplicar a lugares que sirven de protección ante las altas temperaturas que nos asolan cada verano, de cada año… y cada vez peor.

Como ni Antonio ni yo pertenecemos al grupo de los optimistas, ni respecto de este asunto ni del de otros muchos, pensamos, y lo comentamos aderezándolo con un poco de humor, que, en un futuro no muy lejano, estos y otros refugios climáticos acabarán por ser monetizados, y, en consecuencia, quien quiera utilizarlos tendrá que pasar por caja; sí, creemos que de alguna manera —ya encontrarán los lissstos de turno la forma o formas de cobrar— habrá que pagar por ello.

¡Es la economía, amigo!, que diría un delincuente famoso perteneciente al grupo de ese tipo de lissstos mencionado.

 

No hay comentarios:

Publicar un comentario