¿Sinceridad a tope?
No, gracias. Por lo menos… no sin paliativos.
Una cosa es lo que pienso y con el atrevimiento, la crudeza y los matices que lo hago, y otra, muchas veces distinta, es lo que digo y con el cuidado, la prevención, la edulcoración... que lo suavizo para expresarlo, sobre todo cuando se trata de temas «delicados», y más todavía si lo hago por escrito (scripta manent).
Pongo a continuación —porque lo veo en la misma línea de mi argumentación— lo que dice mi juez preferido desde hace ya tiempo de entre el puñado de mis magistrados favoritos:
Joaquim Bosch: “Si yo dijera todo lo que pienso, me expulsarían” (elplural.com de 24-11-2025).
Pues eso.